sábado, 10 de enero de 2015

Sobre la historia reciente

Supongo que cualquier persona, sobre todo en el mundo contemporáneo, tiene el sentimiento de estar viviendo un momento histórico. Tener acceso a libros y documentos que relatan acontecimientos pasados, nos ayuda a entender que somos parte de la historia.

Esto me pasa en los últimos años y creo que coincido con muchos historiadores.

Es inevitable pensar que, desde el atentado de las torres gemelas, el mundo está cambiando. Desde entonces se han sucedido atentados, en mayor medida en el próximo oriente y en contados pero sonados casos en el mundo occidental, principalmente Europa.

Madrid, Londres y ahora París son muestras de la violencia que está brotando desde el mundo musulmán y que se dirige hacia occidente. Y en occidente observamos como nuestras libertades se van "controlando" para no perder nuestra democracia y derechos.

Con estos elementos no podemos negar que el entorno histórico esta en continua mutación. Lo que importa en nuestro día a día está cambiando, las leyes que se escriben tienen un punto de partida y final distinto.

Ante los ataques a los medios de transporte el mundo occidental se ha adaptado con medidas de seguridad, en algunos casos asombrosas. A lo que podemos unir que no toda la población tiene la posibilidad, capacidad o necesidad de usar aviones o trenes. Pero, el ataque a los medios de comunicación y a la población civil de las grandes ciudades, da una vuelta de tuerca más a la sensación de miedo e inseguridad.

En este punto es importante el papel a interpretar por los gobiernos de las naciones occidentales. No dejarse llevar a soluciones incapaces y ofrecer seguridad a la población, pues el espacio occidental que conocemos hoy es el resultado de una serie de estados democráticos que garantizan la seguridad de los ciudadanos.

No debemos dejarnos llevar por el miedo a los fanáticos, lo que podíamos llamar en palabras de Todorov "el miedo a los bárbaros", y garantizar el mundo occidental tal cual conocemos, defendiendo la democracia y no tomando el camino del miedo y el autoritarismo.

En mi opinión es evidente que este tiempo entrará en los libros de historia, pero en los gobernantes y los ciudadanos está que pase como el fin de la democracia o como otra victoria de la humanidad frente a sí misma.

lunes, 2 de junio de 2014

El país que tenemos

Hoy, 2 de Junio de 2014, el Rey Juan Carlos I ha abdicado. Esto es historia que estamos viviendo en directo y por ello hay que hacer una referencia a ello.

Pero yo no soy periodista de opinión, es más, no soy más que un bloguero de tercera fila, así que no me pondré a hablar de la figura del rey, ni del príncipe, pues podéis poner la tele y tenéis información a raudales.

A lo mejor para alguien no tiene casi nada que ver pero personalmente me hace pensar en mi país.

Cuando el rey de la Transición y los últimos 39 años deja el trono, se levantan todas las quejas que quieren que España cambie. Al estilo de cualquier intriga palaciega medieval o digno de films como Juego de Tronos.

El rey, al cual se le han hecho las quejas justitas y al que se ha respetado en cierta forma, deja el cargo y ahora sí surgen voces, movimientos, manifestaciones, que viendo un heredero más débil ahora se atreven a dar un paso adelante.

Si quieres conocer mi opinión te la doy. No me siento ni Republicano ni monárquico. Eso es un tema que me trae sin cuidado. Soy seguidor de la democracia, de la estabilidad y modernización de mi país. Ya sea con un monarca o un presidente, pero por favor sigamos hacia delante.

Nuestra España lleva toda la historia pensando en que país queremos, por ello nunca conseguimos ir a ningún sitio. Somos un patio de vecinos, donde cada cual va a lo suyo, unos con su propia nación, otros monárquicos, otros republicanos y algún franquista queda... Estoy aburrido de mi país, haced un referéndum o treinta, pero por favor que termine pronto esto. Que España de una vez avance y todos juntos, los que quieran estar juntos, y dejemos de darle vueltas a lo mismo que llevamos casi todo el siglo XX y lo que llevamos de este.

P.d. Lo que me asalta es: si tuviéramos una república... Que políticos podrían ser jefes de estado, ¿los que hay? Ellos me ayudan a decantarme en una dirección...

sábado, 24 de mayo de 2014

La transmisión

Diferentes investigadores, de diferentes ramas, en multitud de países se preguntan por el problema de la sociedad.

La sociedad a nivel mundial está cambiando y no sabemos como detener esta gran ola. En países históricamente creyentes cada vez menos personas creen, y por supuesto los jóvenes están, en gran número, fuera de las iglesias. Pero podemos bajar a problemas más ¨mundanos¨. Las costumbres de los diferentes lugares también están desapareciendo. Los niños no conocen los bailes regionales o las fiestas propias. No sabemos porqué se hacían las cosas de una forma debido a tal o cual tradición. Hoy leía que no hay cultura del vino por que no se da a conocer en las escuelas, y un largo etcétera.

Es cierto que muchas costumbres y tradiciones de pueblos y ciudades se pierden, y que muchos teóricos que cobran por ello simplemente dicen ¨la globalización¨. Y es verdad.

Pero, qué significa la globalización para muchachos que no viajan por todo el mundo, que en muchos casos no salen ni saldrán de su barrio, pero que deciden aborrecer la música habitual y deciden pensar, escuchar y vestir como un joven de cualquier periferia norteamericana.

El problema, perdonenme, no es de los colegios. O por lo menos los colegios tienen un pequeño porcentaje de culpa. El problema es la transmisión.

Si la transmisión, el simple hecho de contar de padres a hijos la manera en la que se hacen las cosas o porque creemos en algo.

De este tema ya he escuchado hablar en las parroquias, la forma en la que los niños ya no conocen a Jesús, a pesar de que muchos van a catequesis para hacer la primera (y última) comunión, porque en sus casas no transmiten, no cuentan quien era ese tal Jesús, quien es Dios, etc.

De igual forma ocurre en muchos otros temas. Nuestros adultos no asumen la tarea que tienen de contar a nuestros niños la tarea de vivir, no tienen que ejemplificar a nadie porque nadie les esta mirando y es más, no quieren que les miren.

Hace algunas décadas la televisión empezó a educar a nuestros ciudadanos más jóvenes, y esos son ahora adultos que no han escuchado a nadie contar historias porque tenían algo mejor que hacer, ver la tele. y ahora además no saben que es lo que tienen que contar, aunque quieran.

Actualmente educa menos la televisión porque educa internet, que suple todas nuestras carencias pero sin un filtro, toda la información esta al alcance de mentes que no tienen puestos cimientos y todo nos vale. En lugar de copiar a adultos que tienen al lado y que se esfuerzan, sus ejemplos son programas del corazón y realities donde vemos gente mal educada y que se dedica a estar tirados en sofás, playas o jardines perdiendo el tiempo para conseguir dinero y poder seguir viviendo sin trabajar.

Esos son los ejemplos porque a ellos los vemos vivir, no a nuestros familiares que también están viendo ejemplos en televisión. Ejemplos irreales y viciados.

Dejemos de pensar que el colegio debe educar a nuestros jóvenes, pues allí están sólo unas horas, y consigamos educar en casa con nuestro ejemplo y no con ejemplos imaginarios televisivos o de internet. Aprendamos a ser nosotros los transmisores de nuestra experiencia, real y rica.

 

p.d. seguiremos dándole vueltas al tema en próximos post.

lunes, 9 de diciembre de 2013

In time

Hace ya un tiempo que no escribo sobre una película. Es verdad que el cine no está como para ir por gusto, y que el tiempo que puedo dedicar a este tipo de ocio se ha visto reducido, con gusto, por otros quehaceres.

El tema es que hoy nos hemos sentado en el sofá, hemos buscado alguna película que ver y hemos encontrado esta, In time. Es cierto que en un primer momento pensaba que era otra, buscaba terminar una historia que hace meses dejé a medias. Pero no ha sido así, aquella película ha quedado inconclusa en mi recuerdo y en cambio he abierto otra (por suerte esta la he terminado).

No os voy a llevar a engaño, no sabía nada de ella. No recuerdo sus anuncios en televisión y jamás leí ninguna de sus críticas. Es más, posiblemente mañana cuando me levante no recuerde mucho de su trama, pero me ha llegado algo de su mensaje.

Por poneros algo más en situación, es una película de ciencia-ficción, plantea una realidad bastante difícil de llevar a cabo hoy por hoy. El ser humano ha sido modificado genéticamente para no envejecer más allá de los 25 años y, una vez llegados a esa edad, tiene un año de vida. Para poder alargar su vida debe trabajar, de forma que su salario es tiempo. Con el tiempo que tiene puede hacer cualquier cosa que le parezca, pero lo más hábil es seguir buscando la forma de ganarse la vida, nunca mejor dicho.

No busquéis un peliculón, ni grandes personajes, ni una superproducción o una gran inversión. La película pasó y pasará inadvertida pero esconde algo. El trasfondo no es más que la vida del hombre en sociedad.

Los poderosos frente a los desposeídos. Tanto es así que están desposeídos de su propia vida. Se les regala la eterna juventud, muy propio del siglo XXI, y a cambio se les da un tiempo limitado que tendrán que usar para sobrevivir todo el tiempo posible. El ansia de la supervivencia frente al drama de tenerlo todo, tanto que hasta la vida eterna.

Actualmente, que yo sepa, no se puede comprar la vida eterna. No se ha descubierto la fuente de la eterna juventud. Lo podemos falsear con operaciones, programas de ordenador o con la televisión.

In time no habla de juventud ni de supervivencia. Habla del reparto de las riquezas, de los que tienen tanto que viven una vida irreal, despersonalizada. Y de aquellos que tienen tan poco que el sistema económico establecido los usa sin valorar su persona, sólo son herramientas de los que lo tienen todo y quieren más, aunque no sepan porque. Y estos que lo tienen todo, saben que necesita que muchos no tengan nada para seguir usándolos. Necesitan personas que dejen de serlo para poder ser ellos también menos personas.

Necesitamos un mundo con más personas que vean al prójimo como alguien necesario, no por lo que hace si no por lo que es. El mundo debe entender que más allá de la economía que hemos creado y del poder que tantos desean hay elementos básicos para que el lugar en el que vivimos sea más habitable.

Creo que escribía sobre una película...

martes, 19 de noviembre de 2013

Sin darnos cuenta...

Decía el ex-vicepresidente americano Al-Gore, en su documental "Una verdad incómoda", que una rana que cae dentro de una olla de agua caliente, rápidamente salta de ella al notar el calor. En cambio, si la rana ya está dentro y el calor aumenta paulatinamente el animalito seguirá dentro sin darse cuenta.

Algo así esta pasando en nuestro moderno mundo actual, nuestro mundo de la democracia y el bienestar. En pos de cuidar la democracia, la libertad y el bienestar nuestros gobiernos están acabando con ellos.

Andaba el año 2001 cuando el atentado de las Torres gemelas empezó a cambiar la forma de ver el mundo. Creemos que nuestros gobiernos miran por nuestro interés y seguridad, que nos defienden de "los otros", y a cambio nosotros permitimos perder algo de nuestra libertad, pues consideramos que así salvaguardamos nuestra vida. Tzvetan Todorov defiende en un de sus obras que el miedo al otro, al "enemigo" nos convierte algo más en lo que detestamos. Y nuestro mundo va perdiendo libertad "voluntariamente", para que no nos quiten la libertad.

Robespierre, con intención de defender las libertades revolucionarias, se dedicó a limpiar Francia de posibles enemigos de la revolución, abandonó las ideas de libertad e igualdad.

Nuestra España actual ha decidido ir acabando con diferentes derechos, en teoría en defensa de la libertad. Ejemplos de leyes necesarias tenemos la regulación anti-botellón, para defender el buen estado de nuestras ciudades y la tranquilidad de muchos vecinos, hemos terminado con el derecho de poder beber mientras camino por la calle, e incluso con alguna forma de libertad de reunión.

Ahora el gobierno da una vuelta de tuerca más, para evitar a indeseables que se quejen en contra de sus estupendas leyes, empezarán a prohibir diversas manifestaciones, quejas y reuniones que se muestren cerca del parlamento, lugar en el que trabajan los políticos. Supongo que la intención será que nos quejemos mientras están en un bar, pero claro eso es un escrache, lo cual también se va a prohibir.

Además también se va a ir regulando el uso de internet y las redes sociales. Si a esto sumamos que diferentes gobiernos del mundo nos espían y controlan lo que hacemos y decimos, podemos afirmar que nuestra libertad se está agotando.

Libros como 1984 de Orwell, nos dejan ver un mundo hipercontrolado. Algo parecido a lo que vemos en la película V de Vendeta. Pensábamos que eso no podía ocurrirnos a nosotros.

Sin darnos cuenta, está un poco más cerca.

 

viernes, 7 de junio de 2013

Efecto Mariposa

Hay personas que le ponen nombre a todo. Y cuando digo todo es, incluso, a cosas que no son tangibles. Entre esto se encuentra el Efecto Mariposa, algo así como la reacción en cadena. Dicen estos intelectuales que el aleteo de una mariposa en cualquier rincón del mundo afecta de alguna forma en cualquier lugar remoto.

Dicho de otra forma, cualquier acción que lleves a cabo o dejes de hacer, afecta al resto del mundo inevitablemente.

Hoy he sido testigo de algo que podríamos llamar efecto mariposa.

Esperar en la cola del cajero suele convertirse en momento de meditación. Quizá porqué te das cuenta de los dependiente que eres de ese banco o caja que “guarda” amablemente tu dinero, porque ves lo rápido que se esfuma el dinero, o vaya a saber usted por qué. La cosa es que dentro de esa meditación observas a la gente que pasa a tu alrededor, ajena y a lo suyo.

Hoy eran tres mujeres, madre y dos ibas que charlaban alegremente, seguidas a cierta distancia del hijo de una de las jóvenes que, sobrecogido por la supremacía femenina, caminaba a su ritmo buscando con que entretenerse, ajeno a las palabras que su madre le dirigía.

El chiquillo pasó delante de mí, cayendo en la existencia de una lata de refresco colocada estratégicamente en el rincón de un portal. Se ve que el anterior dueño del refresco pensó que era la forma más limpia de dejar sus desperdicios sin tener que desplazarse hasta una papelera.

El pequeño, se acerca a la lata y la toca con el pie con el objetivo de ver que pasaba y mantener un rato de diversión. Tal fue su suerte que justo al tocar el metal su madre lo llama de forma sería y el chaval olvida la lata y se dirige a su madre.

El recipiente rueda por la acera, yo me dirijo al cajero y una señora pasa a mi lado. Esta mujer observa la lata y pregunta en voz alta: ¿quien habrá sido el cerdo que ha dejado esto aquí?

En ningún caso quise sentirme aludido pero la siguiente en la cola y yo nos miramos, hicimos gesto de duda y seguimos con nuestra vida, sin saber donde iría a parar la lata o esta última mujer, que se marchaba con su queja.

...

Ahora estarás buscando la moraleja de este post. Pues no tiene o, al menos, yo no seré el que te lo dé. Hoy sólo quise contarte algo de mi vida.

 

P.D. Si todos reclamáramos nuestros derechos tanto, como al culpable de ensuciar la calle, quizá nuestra política o nuestra vida en general, también estaría más limpia.

miércoles, 10 de abril de 2013

Soluciones que nos quedan

Era una tarde del pasado Marzo. Además era una tarde bastante agradable, de esas que se dan al principio de primavera y que da gusto pasear y disfrutar de las calles de Málaga.

De esta forma, aproveché que tenía que ir a una de mis clases de Ciencias Religiosas en el obispado, realicé lo propio. Desde el parking de la Alcazaba me encaminé hacia mi destino.

Cuando pasaba por el frontal del cine Albeniz, y revisaba furtivamente las películas, muchas de ellas independientes, escuchaba como un señor tocaba el acordeón y rogaba una propina a los turistas que disfrutaban de las terracitas de los bares malagueños.

Un par de pasos más y me crucé con dos muchachas jóvenes de algo más de veinte años. Hablaban de sus cosas y al pasar a mi lado le decía una a otra, mientras observaba al músico: "Voy a tener que aprender a tocar la flauta o el acordeón o algo..."

Esta puede ser la reflexión que le queda a muchos de nuestros jóvenes o no tan jóvenes. Aprender a pedir limosna o propina por entretener o dar pena a las clases pudientes o a los turistas, que son los únicos que va a disfrutar de nuestra tierra.

Poco nos queda por hacer si las decisiones de aquellos que gobiernan es crear más diferencias entre ricos y pobres, recortar a los recortados mientras "esperan" que los beneficiados de estas medidas inviertan en una economía en proceso de muerte por colapso. Donde no hay dinamismo y no existirá recuperación en 2014, pues esa recuperación sería resultado de un sueño. Para recuperarnos debemos producir algo, y nuestra producción no existe. Sólo pisos, que sobran, sol, playa y campos de golf. El tema será complicado.

Siempre nos quedará aprender alguna profesión para entretener y divertir al rico o al turista; seremos payasos, equilibristas o trileros, profesiones de futuro.